Burbuja Modulada

Libros


 
Una cultura con pasiones compartidas
El mexicano y el argentino inauguraron el espacio con la charla “Poética del fútbol, pasión de multitudes”. Hablaron de Maradona, de Messi y del modo diferente que se vive este deporte en México y en la Argentina. Hubo aplausos y muchas carcajadas.
Villoro, hincha del Necaxa, y Sacheri, de Independiente. Coordinó el encuentro Horacio Convertini.
Villoro, hincha del Necaxa, y Sacheri, de Independiente. Coordinó el encuentro Horacio Convertini. 
Imagen: Joaquín Salguero

El equipo salió a la cancha de la sala Victoria Ocampo. En la noche del sábado, el mexicano Juan Villoro –hincha del Necaxa– y el argentino Eduardo Sacheri –hincha de independiente– pusieron la pelota en movimiento para inaugurar el Diálogo de Escritores Latinoamericanos en la Feria del Libro con “Poética del fútbol, pasión de multitudes”, una charla coordinada por Horacio Convertini. Villoro explicó que el fútbol le dio la sensación de pertenencia a un mundo extravagante. “Mi padre me llevaba a los estadios porque se había divorciado de mi madre y no sabía qué hacer conmigo los domingos. El fútbol me llevó al mundo; esas pasiones, esas rivalidades, esas tensiones que surgen en la cancha son una pequeña metáfora de cualquier situación que uno puede vivir en la vida”, dijo el escritor mexicano y recordó una anécdota sobre la primera vez que vio el clásico River-Boca en el Monumental. “Un aficionado reconoció que soy mexicano y me dijo: ‘Me han dicho que en México el equivalente de un hincha de River se puede sentar al lado del equivalente a un hincha de Boca’. Y le dije que sí y él me dijo: ‘¡Oh, pero qué degenerados!’”. Las carcajadas estallaron y el público aplaudió como si festejara un gol de media cancha.

Sacheri comentó que cuando era chico era “extremadamente” tímido. “Cuando cumplí 10 años, me vi obligado a hacerme amigo en las calles porque mi casa era un velorio. Lo que encontré era el fútbol. Ninguno quería ir al arco, entonces me di cuenta de que no necesitaba tanto talento, sino una disposición al sacrificio. El equipo que contara conmigo podía saber que yo no tenía problema en lastimarme con tal de atajar. Eso logró que los chicos del barrio dijeran: ‘Eduardo juega con nosotros’. Yo aprendí a encontrar un lugar con el fútbol”, subrayó el autor de Aráoz y la verdad, La pregunta de sus ojos y Papeles en el viento, entre otros títulos, y agregó que otra cuestión que aprendió del fútbol es a perder. “Yo soy el menor de varios hermanos, el típico niño mimado en todas las circunstancias. Mi padre me dejaba ganar. Jugando al fútbol nadie te deja ganar. Mi primera reacción ante la derrota es la rabia, pero el fútbol me enseñó que cuando pierdo tengo que perder con cierta hidalguía”.

El escritor mexicano –autor de varios ensayos futbolísticos como Dios es redondo y Balón dividido– recuperó una frase emblemática de Diego Armando Maradona y relató las vicisitudes que enfrenta como hincha del Necaxa. “Maradona dijo que la pelota no se mancha, pero el fútbol se ha manchado muchas veces con la xenofobia, el machismo o la situación absurda de que un jugador cuesta más que todo el equipo contrario al que enfrenta. El fútbol ha banalizado su propio origen. Ahora es dificilísimo que un jugador sea hincha de su propio equipo”, advirtió Villoro. “Yo vengo de un país donde un equipo puede cambiar de sede. El Necaxa ahora juega en una especie de Patagonia mexicana en Aguascalientes. Los chicos de mi calle iban al Necaxa y me hice de ese equipo porque quería ser del equipo de mi calle. Uno puede cambiar de religión, de orientación política, de pareja, de sexo, pero cambiar de equipo de fútbol es como cambiar de infancia. Y eso me parece grave. Un día estoy viendo al Necaxa y de pronto me encuentro rodeado de 400 japoneses. ¿Hay una convención de japoneses de Aguascalientes? No, viven ahí porque la planta ensambladora de Nissan está en Aguascalientes y el Necaxa tiene la casaca roja y blanco, como la de la selección de Japón. Yo soy del Necaxa por sentido de pertenencia y esto me llevó a apoyar a un equipo de japoneses de Aguascalientes”, ironizó el escritor entre las carcajadas del público. Para Sacheri el fútbol es un juego de vida o muerte. “El juego metaforiza lo que el ser humano no puede asir de otro modo que no sea jugando. Yo necesito sentir cuando juego que la vida se me va en eso. Cuando termina el partido, si perdí, me voy a sentir morir cinco minutos. Me arrimo a la muerte cuando pierdo, pero después me salgo de ahí”.

Convertini desafió a los escritores a pensar ucronías. ¿Qué hubiera pasado si Lionel Messi hubiera aceptado jugar en la selección española desde 2006? “Messi está llamado a ser un jugador argentino que quiere burlar a todo el mundo, un tipo de jugador que hace tantas gambetas como solo las puede hacer un argentino –respondió Villoro–. El gol de Maradona a los ingleses fue calcado por Messi ante el Getafe. No me puedo imaginar a una España con Messi”. Sacheri, en cambio, aseguró que si Messi hubiese jugado en la selección española, “España ya tendría dos o tres mundiales más en su haber”. El escritor mexicano señaló que México es uno de los cuatro países que más ha participado en los mundiales, pero con resultados adversos. “El grito de las tribunas es ‘¡si se puede!’ y ese grito es la demostración empírica de que nunca se ha podido. La cultura del fracaso mexicana es amplísima. La idea de que el fútbol sea definitivo no es así para nosotros. El hincha mexicano se convierte en su propio espectáculo. Si hubiera un mundial de fútbol de las hinchadas, México lo ganaría. Si pensáramos que el marcador va a dirimir algo muy importante, viviríamos en un estado de catalepsia total”, afirmó Villoro. “Si la selección nacional empieza a jugar bien y anota un gol a un equipo poderoso, como pasó con Holanda en el anterior mundial, los jugadores se asustan de su propio poderío: esto está fuera de la norma, de la costumbre. Lo primero que hace el técnico es sacar al que hizo el gol para no tentar a los dioses; entonces se repliegan en su propia área como una versión del útero materno. Y lo que pasó es que inventaron un penal que no era, y Holanda empató y después ganó. Jugamos como nunca, perdimos como siempre”, resume el escritor el drama mexicano.

¿Con qué Maradona se quedaría la literatura? “Diego es un fuera de serie. Anotar un gol con la mano es una picardía, pero decir que fue la mano de Dios es crear un mito”, comparó Villoro. “Él más sus frases es el fútbol y es el único futbolista que ha marcado esa diferencia. Brasil en 1970 podría haber ganado igual el mundial sin Pelé, pero difícilmente Argentina lo hubiera conseguido sin Maradona en 1986. Nunca un jugador en la cancha ha hecho tan buenos a los demás”, añadió el mexicano. “La literatura tiene más para decir en el dolor, en la falta, en la pérdida, que en la abundancia y en el triunfo. Creo que es más literario el Maradona que se enfrenta al destino de desintegrarse, el Diego con las alas rotas que está volviendo a la tierra”, reflexionó y reconoció que la única esperanza que tiene Messi es ganar un mundial. “Es lamentable que se tenga que depender de un mundial para reconocer la figura de Messi. La gente olvida que la nacionalización de Diego fue con el Mundial del 86 porque antes solo lo querían los hinchas de Argentinos y de Boca. Al Maradona del 82, la prensa lo destrozó porque no tuvo un buen mundial. Si hay un motivo por el que quiero que Argentina salga campeón es por Messi, para que lo dejen de jorobar, porque para el pibe debe ser durísimo la comparación constante. Messi se volverá literario, si se retira sin un mundial –auguró Sacheri–. Ojalá que no le pase”.

Por Silvina Friera

© 2000-2018 www.pagina12.com.ar

Cultura y Espectáculos

7 libros imprescindibles de Gabriel García Márquez

A 91 años de su nacimiento, un recorrido por su obra y esos hitos literarios que lo posicionan como uno de los autores más importantes del siglo XX
Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

"Las mejores esposas son siempre las grandes amantes. La literatura es mi esposa, mi amante, mi tía, mi hija y mi abuela", dijo Gabriel García Márquez en una entrevista del año 1997 y esa idea quedó grabada para todo el mundo. La literatura como todas las mujeres que quiere o quiso, todas juntas. Ese era su pasión, su amor por las letras: leer y escribir, escribir y leer. La literatura como una totalidad infinita.

Hijo de Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, nació un 6 de marzo de 1927, hace exactamente 91 años. Era domingo, el reloj marcaba las nueve de la mañana en la ciudad colombiana de Aracataca. Salió a la vida un pequeño bebé que luego fue un muchacho travieso, más tarde un adolescente rampante y un adulto voluntarioso, y finalmente un anciano sabio y carismático. Durante su paso por este mundo, la literatura lo acompañó siempre. Como pocos escritores del mundo, escribió sin parar dejando cerca de sesenta libros.

Sus más descabelladas experiencias, su trabajo inclaudicable como periodista, su olfato narrativo, la invención del realismo mágico, su pertenencia emblemática dentro del boom latinoamericano. Todo esto y más. Gabriel García Márquez fue un hombre que, no sólo logró el premio Nobel de Literatura en 1982, también contribuyó a que la literatura de América Latina se expanda por el mundo.

Para quienes aún no se han dejado caer en su polifacética obra, una breve lista —ordenada cronológicamente— de los siete libros imprescindibles que ha publicado.

 

Relato de un náufrago

Se trata de un clásico que muchos leyeron durante su educación primaria. Es un reportaje novelado sobre la historia de Luis Alejandro Velasco Sánchez, un tripulante que sobrevivió diez días en alta mar. Antes de ser un libro en 1970, se fue publicando por entregas durante catorce días consecutivos en el periódico El Espectador en 1955.

“Relato de un náufrago” de Gabriel García Márquez

“Relato de un náufrago” de Gabriel García Márquez

El coronel no tiene quien le escriba

La historia ocurre en 1956 y su protagonista es un un veterano de la Guerra de los Mil Días que vive con su esposa asmática esperando la pensión que nunca llega. García Márquez reconoció que era la más simple de las novelas que había escrito ya que no tiene saltos en la trama ni aparecen fenómenos fantásticos, sin embargo dijo que era su mejor libro. Se publicó en el año 1961.

“El coronel no tiene quien le escriba” de Gabriel García Márquez

“El coronel no tiene quien le escriba” de Gabriel García Márquez

Crónica de una muerte anunciada

Publicada por primera vez en 1981, es la novela que representó un acercamiento entre lo periodístico y lo narrativo dentro de su carrera. Se destaca allí la multiplicidad de personajes y lo inquietante de la trama. Entre sus frases, esta: "No quiero flores en mi entierro, me dijo, sin pensar que yo había de ocuparme al día siguiente de que no las hubiera".

“Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez

“Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez

Cien años de soledad

Se trata sin dudas de una de las grandes obras maestras de la literatura hispanoamericana y universal y de la más importante de García Márquez. Desde su primera edición -fue publicada en Buenos Aires en mayo de 1967-hasta la fecha se han vendido más de 30 millones de ejemplares y ha sido traducida a 35 idiomas. Allí aparece en todo su esplendor el realismo mágico que tanto lo ha caracterizado en una historia densa que atraviesa varias generaciones, lo cual la vuelve un artefacto de gran ingeniería narrativa.

“Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez

“Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez

El amor en los tiempos del cólera

Si bien el amor es un tema que el autor colombiano trata de forma recurrente, en ningún libro tiene tanta centralidad como en este. Publicado en 1985, está inspirado en el amor de sus padres. Su abuelo, el padre de Luisa, el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, se opuso a esa relación dado que Gabriel Eligio García, el futuro padre de Gabo, era hijo de madre soltera, pertenecer al Partido Conservador Colombiano y ser un mujeriego confeso. Luisa fue enviada a vivir a otra ciudad, pero eso no impidió el cortejo con serenatas de violín, poemas de amor, innumerables cartas y frecuentes mensajes telegráficos. Se casaron el 11 de junio de 1928.

“El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez

“El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez

Noticia de un secuestro

Un gran libro para conocer mejor su capacidad periodística. Para construir esta historia, García Márquez se basó en la historia del secuestro de varias figuras prominentes de Colombia ocurrido durante la época del narcoterrorismo a inicios de los años noventa. Se publicó en 1996.

“Noticia de un secuestro” de Gabriel García Márquez

“Noticia de un secuestro” de Gabriel García Márquez

Vivir para contarla

El último libro elegido en esta lista es el que relata sus memorias, particularmente la infancia y juventud de García Márquez, entre 1927 y 1950, finalizando con la propuesta de matrimonio a su esposa. Familia, escuela y primeros años como periodista y escritor.

“Vivir para contarla” de Gabriel García Márquez

“Vivir para contarla” de Gabriel García Márquez

Todos los derechos reservados © 2018 Infobae

Ernesto Cardenal celebra sus 93 años con un nuevo libro
Letras de despedida del poeta
Así en la tierra como en el cielo, del ex ministro de Cultura de la Revolución Sandinista y voz destacada de la Teología de la Liberación, es “una especie de oración
y un canto a la vida y al universo”, según su asistente Luz Marina Acosta.
El libro de Cardenal se presentará en el Festival Internacional de Poesía en Granada, Nicaragua.
El libro de Cardenal se presentará en el Festival Internacional de Poesía en Granada, Nicaragua. 

“El predicador con sandalias de pescador y boina negra es uno de los grandes poetas místicos de la humanidad. (...) No volverá todo al vacío del que vino/ Hará una creación nueva nos ha dicho/ Un mundo nuevo sin entropía/ no éste en el que todo se gasta/ liberados del tiempo esa ilusión/ que dijo Einstein/ en un perpetuo hoy/ transformados por el Amor/ hasta ser una especie nueva/ En espera de la nueva creación/ Santa Teresita de Lisieux/ murió con una tentación de ateísmo/ venció la tentación diciendo:/ aunque no existas yo te amo”. El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal celebrará sus 93 años, el próximo 20 de enero, con la publicación de su último libro Así en la tierra como en el cielo (Anamá Ediciones), una especie de oración y un canto a la vida y al universo, lo definió su asistente Luz Marina Acosta. “Es el último poema escrito por Cardenal... Es hermoso como una oración, emocionante, y es su poema de despedida”, declaró la colaboradora del exministro de Cultura de la Revolución Sandinista y voz destacada de la teología de la liberación, que creyó en la revolución, el marxismo y el cristianismo contra viento y marea.

El autor de Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965) ha sido “un hombre religioso empapado en la ciencia”, que aprendió todas las novedades del universo y “aún hoy sigue con sus lecturas”, declaró Acosta, y confirmó que el libro, una edición ilustrada, se presentará en febrero en el Festival Internacional de Poesía en Granada (Nicaragua), ciudad donde nació el poeta el 20 de enero de 1925. La editora Salvadora Navas comentó que este último poema–oración de Cardenal habla sobre “el cosmos, la creación, vida y muerte y resurrección”. Navas, que fundó Ediciones Anamá en 1993, fue creadora de la desaparecida librería El Parnaso, mencionada en una canción de Enrique Bunbury, “Palo de mayo”.

Los versos “sueltos” anticipan un poemario bellísimo. “Billones de galaxias con billones de estrellas/ (hay más de cien mil millones de galaxias)/ nuestra galaxia de trillones de estrellas/ apenas una entre millones de galaxias/ un gas de estrellas/ y un gas de galaxias/ abro la ventana y miro/ las estrellas de donde venimos/ parece que el universo tuvo un propósito/ en el que estamos nosotros/ el universo consciente de sí mismo:/ polvo de estrellas/ que puede en la noche/ mirar las estrellas/ Nacidos de explosión de supernovas/ Hijos del Sol y del Sistema Solar/ ¿Tenemos un rol en el universo?/ Yo diría que sí”, afirma Cardenal en Así en la tierra como en el cielo. “La poesía ha sido mi vida. Soy poeta, sacerdote y revolucionario, pero la primera vocación con la que nací fue con la poesía. Si algún impacto tiene mi obra es por razones extraliterarias. No soy grande como escritor, pero es grande la causa que inspira mi poesía: la causa de los pobres y de la liberación”, dijo Cardenal, que fue ordenado sacerdote en Managua, en 1965. Desde entonces enlazó escritura y militancia religiosa-política. Un año después, junto a Thomas Merton, su mentor espiritual, fundó una pequeña comunidad contemplativa en una isla del archipiélago de Solentiname, donde se fomentó el desarrollo de cooperativas, se creó una escuela de pintura primitiva y un movimiento poético entre los campesinos, además del trabajo de concientización sobre la base del Evangelio interpretado revolucionariamente.

Luchador infatigable contra la dictadura de Anastasio Somoza, Cardenal colaboró estrechamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional. El 19 de julio de 1979, el día de la victoria de la Revolución Nicaragüense, fue nombrado ministro de Cultura del nuevo gobierno del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional), cargo que ocupó hasta 1987. En 1983, cuando Juan Pablo II visitó oficialmente Nicaragua, el pontífice –frente a las cámaras de televisión que transmitían a todo el mundo– amonestó e increpó severamente al poeta y sacerdote, arrodillado ante él en la misma pista del aeropuerto, por propagar doctrinas apóstatas según la fe católica y por formar parte del gobierno sandinista. Cardenal rompió con el FSLN en 1994, en protesta contra la dirección autoritaria de Daniel Ortega, y denunció la corrupción y apropiación de bienes del Estado por parte de los líderes de la exguerrilla. Posteriormente manifestó su apoyo moral al MRS (Movimiento Renovador Sandinista), fundado por el escritor Sergio Ramírez.

El autor de Hora 0 (1957), Gethsemani Ky (1960), Epigramas (1961) Salmos (1964), Mayapán (1968), Homenaje a los indios (1969), Canto Nacional (1973), Oráculo sobre Managua (1973), Canto a un país que nace (1978), Tocar el cielo (1981), Vuelos de victoria (1984) y Canto Cósmico, entre otros poemarios, ganó el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2009 en reconocimiento a su larga trayectoria y obra poética, el primero que recibió quien hasta entonces se consideraba “el poeta menos premiado de la lengua castellana”. En 2012, para atemperar esta sentencia o prejuicio, le otorgaron el Premio Reina Sofía. “Chesterton decía que el cristianismo no ha fracasado porque no se ha puesto en práctica. Yo digo lo mismo del marxismo, no se ha puesto en práctica –comparó Cardenal–. El cristianismo y marxismo se parecen en eso: son proyectos que no es que hayan fracasado sino que no han sido realizados todavía. Y yo sigo siendo cristiano y marxista”. 


Hora Argentina







Visitas Totales:

contador de visitas