La discusión dólar-tasas vuelve, pero distinta

La discusión dólar-tasas vuelve, pero distinta

Dólares que vienen y van
El Banco Central insiste con contraer la cantidad de dinero para combatir la inflación y el peso vuelve a sobrevaluarse



Martin Rapetti, director de desarrollo económico del Cippec,

puso la lupa sobre el atraso cambiario durante una conferencia organizada por la Unión Industrial Argentina.
 

El dólar mayorista cerró noviembre en $17,30, con una baja de 2,2% en el mes y reavivando una nueva discusión sobre la puja dólar-tasa, pero esta vez en un contexto en el que lejos de escasear, las divisas sobran.

Federico Sturzenegger ratificó en dos oportunidades en la semana la política de contracción monetaria y le prolongó el horizonte hasta abril del año próximo ante la resistencia de los índices de precios a ubicarse dentro del marco del 17% anual y apuntar a un nivel de 23-24% para todo el año.

La tasa de las Lebac (letras del Central), que giran en un elevado 29% anual, concentran los pesos y aumentaron las dudas sobre su efectividad antinflacionaria cuando, simultáneamente, el Gobierno anuncia aumentos de tarifas de luz, gas, y, además, suben los combustibles y queda pendiente el alza de los transportes.

Sturzenegger insiste en que dominar los índices llevará tiempo y que la contracción monetaria demanda seis meses para dar resultados. Deja de lado que el pronóstico oficial de 1% mensual de inflación para el cuarto trimestre va camino a quedar desbordado.

El Central ya redobló la apuesta y puso en 10% la meta de inflación de 2018 en un claro intento de aplacar las expectativas para acotar la discusión de las paritarias del año próximo. El 2 de enero arrancarán los bancarios y será el primer test de consistencia de la pauta Sturzenegger.

Lo que está en juego es la credibilidad financiera del Gobierno: ¿ese aumento de sueldos será de 10% o menos y atado a cláusula gatillo?.

El promedio de los economistas privados estima que la inflación de 2018 será de 16% en un contexto en el que el dólar seguiría atrasándose, que es, en parte, otra de las consecuencias de las tasas altas.

En la Conferencia de la Unión Industrial Argentina del martes, Martín Rapetti, economista de CIPPEC, le puso números a la preocupación de los empresarios sobre la realidad cambiaria. Estimó que la apreciación real del peso es de 30%, un atraso preocupante. El dólar barato volvió a escena y la estrategia del gradualismo fiscal para cubrir el déficit lo puede profundizar.

Sturzenegger dice que no interviene en el dólar pero saca pesos del mercado subiendo las tasas mientras que Luis Caputo, ministro de Finanzas, consigue dólares afuera que, cambiados por pesos, van a cubrir el déficit del Tesoro.

Menos pesos, más dólares, el resultado es un dólar barato que, entre otras cosas, explica un boom de demanda de pasajes para viajar al exterior y el crecimiento del déficit de la balanza de pagos.

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Otro dato relevante de la semana, y que también se analizó en el encuentro de la UIA, fue el repunte de la actividad manufacturera y del déficit de la balanza comercial sectorial. Este año la industria crecería 2% y el rojo entre exportaciones e importaciones treparía a US$35.000 millones, un récord que también cristaliza la matriz de que para crecer, el sector necesita más dólares que podrán provenir, como hasta ahora, de las exportaciones o del financiamiento externo.

La ventana para conseguir fondos del exterior está abierta de par en par para la Argentina en el corto plazo. Eso lo destacan el Gobierno y los banqueros, pero nadie sabe hasta cuándo. ¿Qué consecuencias podría tener si este mes la Reserva Federal de los Estados Unidos decide subir la tasa de interés? Los banqueros dicen que pocas o ninguna. ¿Será así?

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Pero lo que sí se sabe es que dentro del Gobierno hay "ruido" en torno a la política de tasas "tan altas" por parte del Banco Central. Al punto que se llegó a especular sobre la posibilidad de "subir la vara" de la meta inflacionaria del 10% para el año próximo ante la posibilidad de que, a poco de andar y por los tres puntos que las subas de tarifas le aportarían al índice, quede desactualizada. Además podría favorecer algún repunte del dólar.

Esa versión será desmentida en el entendimiento de que modificar esa pauta le haría perder credibilidad al Central y que la continuidad de la política de contracción monetaria finalmente dará frutos. El tiempo dirá si Sturzenegger gana o pierde confianza pero, entre tanto, el dólar barato se afianza, con todo lo que eso implica.

Daniel Fernández Canedo

Daniel Fernández Canedo

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