En su última sesión ordinaria del año, la Legislatura porteña convalidará hoy otro negocio millonario hecho a la medida de los macristas por Horacio Rodríguez Larreta: aprobará la firma de un convenio por el cual a cambio de hacerse cargo de un préstamo tomado por la Nación recibirá terrenos en Retiro -entre ellos los de la Villa 31-31 bis- y otros barrios porteños para que los empresarios amigos del gobierno hagan sus desarrollos inmobiliarios.

La iniciativa que el oficialismo se propone sancionar apelando a su mayoría en la Legislatura va en línea con una constante desde la llegada del macrismo al gobierno porteño: el avance sobre terrenos públicos para la realización de negocios privados.

El combo esta vez lo forman las tierras de la villa 31-31 bis, la playa de maniobras de Retiro (ubicada en forma paralela a la Avenida del Libertador), la playa de maniobras de Plaza Once, y el Mercado de Hacienda. Se trata de tierras que pertenecen al Onabe y que serán transferidas a la ciudad. El gobierno de Rodríguez Larreta las pondrá a la venta para pagar un préstamo de 175 millones de dólares que había tomado el Estado nacional y que también pasó a la órbita porteña.

El proyecto que asegura el negocio obtuvo dictamen de comisión con los votos del macrismo. A pesar de que desde la oposición advierten que por tratarse de una iniciativa que contempla la eventual enajenación de tierras pública necesita ser aprobada con 40 votos, el oficialismo esgrimió que se trata de una simple toma deuda y así puede ser aprobada por la mitad más uno de los legisladores. Con 32 de las 60 bancas de la Legislatura porteña, los macristas tienen garantizada su sanción.

El argumento para avanzar con el proyecto es la necesidad de asegurar la finalización del Paseo del Bajo, una obra que Rodríguez Larreta planificó para inaugurar en el marco de su campaña a la reelección y que el gobierno nacional se comprometió a financiar junto al porteño. El préstamo que pasa ahora a la ciudad había sido pactado con ese fin por el Estado nacional con la Corporación de Fomento Andino (CAF), pero la crisis y la corrida cambiaria complicó los planes: Mauricio Macri se vio obligado a pedirle auxilio al Fondo Monetario Internacional y las condiciones que impuso el organismo presidido por Christine Lagarde le impiden tomar ese crédito. 

Lo que falta para concluir el Paseo del Bajo es poco más del 40 por ciento de la obra. Se trata del tramo que, apelando a un cambio de último momento en la licitación, AUSA le adjudicó a la empresa Iecsa cuando aún estaba en poder de Angelo Calcaterra, primo de Macri. Asegurado el préstamo por vía de su traspaso a la ciudad, se garantiza la finalización de los trabajos y también el pago a la empresa que Calcaterra dejó en manos de Marcelo Mindlin.

Desde la oposición porteña advierten que la cuestión no termina ahí. La tasación de los terrenos que recibirá la ciudad suman justo los 175 millones de dólares que deben ser devueltos a la CAF. El combo incluye la villa 31-31 bis completa, con sus habitantes dentro y sin precisar qué parte será vendida, cuya superficie fue valuada en 1079 millones de pesos, lo cual da 3037 pesos el metro cuadrado. A nadie le pasó desapercibido que ese precio, unos 80 dólares, es una ganga para la zona de Retiro. Ni a los vecinos, que se movilizarán a la Legislatura para rechazar el proyecto y el de reurbanización de la villa que también figura en el temario de hoy, ni a los opositores que advierten que “se trata de un negocio redondo para que los amigos de Macri compren tierras a bajo precio”.

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