La caída del salario real y la destrucción del empleo tuvieron su reflejo en un aumento de la conflictividad laboral. De julio a septiembre –tercer trimestre del año–, las protestas de los trabajadores aumentaron en un 12 por ciento respecto del mismo período de 2017. Donde más crecieron los conflictos fue en el sector privado, y su motor fue la multiplicación de situaciones de crisis de empresas con sus consiguientes deudas salariales, suspensiones y despidos. En este panorama, el salario real de los trabajadores privados cayó un 14 por ciento comparado al de octubre de 2015. Para los estatales, la pérdida fue aún mayor, del 18 por ciento.

Los números son parte del último Informe sobre conflicto, negociación colectiva y mercado de trabajo del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma. “La destrucción de empleo en el sector privado, y la profundización de una fase de deterioro del empleo en la industria manufacturera ya lleva tres años ininterrumpidos”, señaló Luis Campos, coordinador del Observatorio.

Algunos casos para refrescar de qué se habla al señalar el aumento de la conflictividad:

  • Hubo protestas por pérdidas de puestos de trabajo en las empresas MSD, Gaelle, Canale, Embotelladora Comahue, Moño Azul, Freddo, Motos Guerrero, Dow Dupont, Bunge, La Campagnola, Ledesma, Siam. Otras que afrontan situaciones de crisis son La Boston, Terminales Río de La Plata, Editorial Atlántida. 
  • En el Estado se produjeron conflictos por despidos en el área de Agricultura Familiar, el Hospital Posadas, el INTI, entre otras de las disputas que venían desarrollándose desde el trimestre pasado. Se sumaron nuevos casos de despidos o amenazas de cesantías en las carteras de Salud y de Justicia. En las empresas estatales hubo medidas de fuerza en Aerolíneas Argentinas, Nasa e YPF.

Entre los motivos que desencadenaron reclamos laborales, el principal fue la existencia de situaciones de crisis que llevaron al atraso de los pagos de salarios, suspensiones y despidos de trabajadores. El 57 por ciento de los conflictos en el sector privado y el 44 por ciento de los registrados en el sector público obedecieron a estas razones.

Las negociaciones salariales de este año tuvieron al cuello el doble peso de la inflación y la amenaza de los despidos. La ronda salarial del año no está cerrada, pero el Observatorio hizo un cálculo de cuánto se deterioraron los salarios de convenio, tanto en relación con el año anterior como en comparación con el tercer trimestre de 2015. A continuación, los tres sectores más perjudicados a septiembre de este año:

(1) Administración Pública Nacional: los sueldos perdieron un 23 por ciento en relación con 2015, y un 13,5 por ciento en relación con el año pasado.

(2) Textiles: cayeron un 18,8 por ciento versus 2015, y un 8,9 por ciento versus 2017.

(3) Prensa: los salarios perdieron un 18,6 por ciento en relación con 2015, y un 11 por ciento con respecto al año pasado.

Otro dato digno de ser subrayado es que la conflictividad de los trabajadores informales (desocupados, cartoneros, cooperativistas) escaló un 162 por ciento con respecto al mismo período de 2017, y un 40 por ciento en relación al trimestre anterior, lo que da una idea de la consolidación de la capacidad de organización de los movimientos sociales. Los trabajadores de la economía social impulsaron el 10 por ciento de las protestas del trimestre.

Compartieron el mismo índice del 10 por ciento los reclamos que reunieron a trabajadores de más de un sector, conjunto que en general alude a los paros convocados por centrales sindicales o las jornadas articuladas por varios gremios estatales. En el período bajo análisis se realizó la huelga general del 24 y 25 de septiembre, lo que explica el por qué de su incremento.

 

 
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