El gobierno nacional derogará el decreto de Mauricio Macri que permitió la importación de residuos al país para ser reconvertidos, algo que ya estaba prohibido por la Ley de Residuos Peligrosos. Para el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, se trataba de una medida “indigna”.

A contramano de la legislación vigente, de las advertencias de organizaciones ambientalistas y de la reglamentación internacional de protección al medio ambiente, el gobierno de Juntos por el Cambio había dispuesto en noviembre del año pasado que la Argentina se convertiría en un depósito de basura extranjera y un país de tránsito de residuos hacia terceros países.

El texto del decreto 591/2019 flexibilizó las restricciones para el ingreso de “rezagos de papel y cartón, chatarra ferrosa, chatarra de aluminio, desechos de material plástico y vidrio roto, cascote y plásticos” que pudieran ser "insumo para un proceso productivo o como producto de uso directo".

“No podemos permitir eso, porque es la puerta de entrada a residuos peligrosos", planteó Cabandié y aseguró que “en los próximos días se va a derogar” ese decreto. “Es indigno”, calificó y explicó que la Argentina produce “mucha basura, y si permitimos la importación, sería un descalabro”.

Según el decreto firmado por Macri, Marcos Peña y Dante Sica, el objetivo del proceso de importación de residuos tenía como finalidad su reutilización en la industria de la basura. Desde aquel gobierno nunca se explicó la finalidad de la medida que hasta fue interpretada como “inconstitucional”, por haber modificado la Ley de Residuos Peligrosos .

Según Cabandié, "lo último que tendría que hacer un país es importar basura". "No tenemos ni plata para tratarla ni las plantas de tratamiento necesarias . Por eso, no hay ninguna razón para importar residuos", aseveró durante una entrevista por Radio Nacional.

"Necesitamos cambios en la política y producir concientización"

Según el funcionario, el país es "bastante medieval con el tratamiento de la basura", y en este sentido abogó por una apuesta a la transformación de esa política. "Entre otras cosas, tenemos que trabajar seriamente con los basurales a cielo abierto. Tenemos que producir ese cambio cultural. La industria va a ser tan contaminante si no reparamos ciertas cuestiones de tratamiento ambiental", señaló.

"No estamos en contra de la industria sino que lo que estamos diciendo es que hay que cuidar nuestro planeta, nuestra vida, lo que comemos, porque está en juego nuestra sociedad. Y por eso, hay un paralelismo con lo económico”, remarcó.

“Si vamos a producir a cualquier costo y como venga, lo que existe hoy no va a rendir a largo plazo. Necesitamos cambios en la política y producir concientización", concluyó.1

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